Cómo ser una estrella en 18 meses: La historia de Joel Embiid

En nada se cumplen cuatro meses del punto y final a la temporada universitaria, y aún nos encontramos a medio camino del inicio del siguiente curso. El verano es la época más dura para un seguidor del basket, y si bien muchos de los jugadores aprovechan esta época para descansar y regresar con sus familias tras el fin de los exámenes, otros tantos sacan jugo de este período para ponerse a tono para la siguiente temporada. De hecho, algunas universidades ya comienzan a planificar distintos viajes a otros países para encontrar rivales a modo de pretemporada. Otros jugadores, sin embargo, trabajan por su cuenta, o se apuntan a los multitudinarios torneos o pachangas veraniegas que se desarrollan a lo largo de gran parte del territorio norteamericano.

Mucho trabajo le espera también este verano a uno de los grandes prospects internacionales de esta camada, Joel Embiid. Hace escasos meses anunció su compromiso con la universidad de Kansas, formando una de las mejores clases de reclutamiento de esta temporada y una de las más talentosas de la historia del programa Jayhawk. Incluso, la propia ESPN lo catalogaba como el mejor pívot de esta generación de 2013, un jugador que hasta hace nada no aparecía ni entre los 50 mejores del país, y que hace menos de un año se desconocía casi su existencia para los propios analistas especializados en baloncesto de formación.

 Su historia comenzaba hace escasamente dos años, cerca de Yaoundé, capital de Camerún. Allí, como casi todos los años, se disputaba cada verano el campus de baloncesto de uno de los ídolos cestistas del país, que además gozaba de una nutrida reputación política en la zona, ya que su familia es dueña de una de las aldeas más importantes de la comarca y su padre es uno de los hombres más influyentes del país. Allí, con sus más de dos metros de altura y con su característica sonrisa de oreja a oreja, Luc Mbah a Moute prestaba su tiempo a los más jóvenes del lugar -y del país- para que dispusiesen de una oportunidad para jugar y mostrar sus talentos.

"Yo represento a Camerún, África, y mantengo el sueño para otros niños", decía en una entrevista para CNN internacional recientemente. "Hay mucho potencial en África, deportiva e intelectualmente, y los chicos necesitan entender que tienen un gran potencial, y que pueden hacer grandes cosas y seguir avanzando para convertirse en el África de mañana".

En el campus del pasado año 2011 aparecería pisando fuerte nuestro protagonista, quien contaba entonces con apenas 16 años. Nunca había jugado a baloncesto en ningún tipo de competición en su tierra, ya que sus hobbies a nivel deportivo se centraba principalmente en el fútbol, el voleibol y, muy de vez en cuando, en el balonmano (donde su padre lo practicaba a nivel profesional). Sin embargo, sus más de dos metros de altura, su constitución física y la facilidad con la que movía tal cantidad de kilos le animaron a probar suerte en el baloncesto, donde el mismísimo Mbah a Moute quedó maravillado.

Tal fue la sacudida, la emoción y la impresión de haber encontrado un jugador de semejante características que el propio alero de los Milwaukee Bucks no dudó en tomarlo bajo su protección, y antes de final de año ya se encontraba en Estados Unidos jugando y compitiendo por primera vez a baloncesto frente a chicos de su edad o mayores que él.

Estar bajo el amparo y el apadrinamiento de un jugador de la talla de Mbah a Moute la abrió muchísimas puertas al joven pívot camerunés, quien hizo una prueba para jugar en Montverde Academy, Florida, donde el alero jugó en su etapa de instituto, uno de los High School más prestigiosos del país a nivel de baloncesto y que estaba entrenado por el mítico Kevin Boyle, toda una institución a nivel de baloncesto en los Estados Unidos.

En Montverde Academy disputó su primer año en los Estados Unidos jugando a baloncesto, quien dispuso de muchísimas oportunidades pese a pertenecer a un equipo plagado de muchísimo talento, donde sobresalían especialmente el base Kasey Hill (recruit de Florida Gators) y el pívot Dakari Johnson (recruit de Kentucky Wildcats). El progreso como jugador de Embiid en unos pocos meses fue estratosférico, pero precisamente la competencia surgida en la posición de pívot con el propio Dakari Johnson le hizo sacrificar su año senior en dicho instituto en busca de más minutos que no cortasen su espeluznante progresión.

No salió del estado, pidiendo el transfer para jugar en The Rock High School, ubicado en Gainesville, donde sí que le garantizaron disponer de los minutos y de la participación necesaria para desarrollar aún más su juego y convertirse en pieza codiciada por las universidades más potentes del país.

Durante este pasado verano, Embiid se ganó el respeto de muchos de los grandes ojeadores y entrenadores del país, y se pasó todo ese tiempo trabajando aún más duro. "La mejora que hizo Joel desde mayo hasta septiembre del año pasado fue realmente espectacular. Increíble. ¿Cómo puede un niño mejorar de esta forma en tan solo 4 meses? Y lleva jugando a baloncesto apenas un año. No me lo creo", eran las palabras de Eric Bossi, analista de baloncesto de la conocida web Rivals, sobre el progreso del jugador el pasado curso.

Las palabras de halago de Justin Harden, su entrenador en The Rock, tampoco le dejaban en mal lugar. "Puedo verificar que Joel tiene cada gramo de potencial de lo que los expertos dicen que tiene. Cuando escuché que entrenadores de la talla de Bill Self, Billy Donovan o Buzz Williams se habían interesado en él empecé a darme cuenta del talento de jugador que tenía en mis manos. Tiene potencial para llegar sin dudas a la NBA, pero todo dependerá del trabajo y del sacrificio de él mismo antes de llegar allí".

Fue justo antes de iniciar su temporada en The Rock, en noviembre del pasado 2012, cuando Embiid decidió cual sería su destino universitario. No fueron pocos los programas universitarios que rápidamente se echaron encima del camerunés tras conocer su intención de transferirse a otra escuela para su último curso de instituto: Virginia, Marquette, DePaul, Louisville, Kansas, Texas o Florida, decidiéndose finalmente por entrenar a las órdenes de Bill Self en la universidad de Kansas, conformando una clase de reclutamiento de ensueño junto a Andrew Wiggins, Wayne Selden, Brannen Greene o Conner Frankamp.

En su último año en instituto, Embiid guió a los Lions a un récord nacional de 33-4 y llevando a su escuela por primera vez en su historia al campeonato estatal ante Arlington Country Day. Su progreso siguió en aumento, y fue llamado a formar parte de la selección internacional del Nike Hoop Summit y a participar en el anual Jordan Brand Classic, donde medir sus habilidades ante los mejores jugadores de su generación y frente a los ojos de decenas de scouts NBA.

Pocos se imaginaban hace 18 meses que un espigado chaval de 16 años que jugaba a voleibol y que apenas había jugado a baloncesto en Camerún se acabase convirtiendo en uno de los pívots de mayor progresión y talento de una de las generaciones de jugadores de mayor potencial de estos últimos años. Su techo vendrá determinado por la dura ética de trabajo que el propio jugador se ha propuesto desde que aterrizó en Estados Unidos, ya que si bien es cierto que es un chico que promete mucho de cara a la NBA tiene que trabajar en numerosos aspectos de su juego para demostrar cierto nivel entre los profesionales.

Por de pronto, este verano está haciendo sus deberes a nivel individual. Desde que acabó las clases está entrenando duramente con Andrea Hudy, entrenador de acondicionamiento físico de la universidad de Kansas, y parece que ésta será también su rutina hasta que comience la temporada con los Jayhawks. Sus limitaciones a nivel de fundamentos son notorias, y el trabajo que tiene por delante es muy duro, pero por fortuna para los fans de los Jayhawks parece que la predisposición del jugador y la ambición de éste por mejorar día a día le permitirá llegar a esta próxima temporada mucho más mejorado.

"Es especial. Trabajador y autodidacta. Prácticamente está aprendiendo aún como funciona este deporte", declaraba uno de sus entrenadores a la CBS el pasado año. "Ha aprendido sus movimientos en la pintura viendo vídeos de Hakeem Olajuwon, uno de sus ídolos".

Se habla de una de las camadas más importantes de jugadores de High School de los últimos diez años, centrada sobretodo en Jabari Parker, Andrew Wiggins y Julius Randle, y también en la gran calidad (y cantidad) de reclutas obtenidos por John Calipari para la universidad de Kentucky. Su condición de ser el mejor pívot de la generación -por delante de su ex-compañero Dakari Johnson- por parte de ESPN no es compartida por otros medios especializados como Rivals, quien le da el #25 del país, por detrás de Johnson, en mayor medida por su falta de experiencia. Recientemente, el propio Rick Pitino señalaba incluso que Embiid podría ser perfectamente #2 del próximo draft de rookies de 2014, solo por detrás de su compañero Andrew Wiggins.

En cualquier caso, es un chico con el que hay que tener mucha paciencia y que necesita seguir trabajando y progresando. Bill Self dará buena cuenta de ello, y sus condiciones le permitirán ser un reemplazo perfecto para Jeff Withey esta temporada. Ambición y sacrificio no le falta.